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Se articulan en tres fases consecutivas, con sus
objetivos específicos, que son las siguientes:
- Fase I: Iniciación y Motivación
- Fase II: Profundización
- Fase III: Incorporación social
En las cuales se desarrolla el tratamiento
por medio de: grupos de terapia, atención
individual, reuniones y encuentros familiares, coordinación
con los servicios sociales de base y la salud pública,
consulta médica, técnicas de afrontamiento
ante situaciones de riesgo, cursos de formación,
y actividades complementarias culturales, deportivas
y recreativas.
Todo ello en régimen residencial,
con una dinámica comunitaria compartida,
donde las personas se autogestionan en las necesidades
básicas (cocina, limpieza, lavandería,
gestiones de administrativas y sanitarias); y desarrollan
una serie de recursos, hábitos y habilidades
eficaces para mantener la abstinencia en el consumo
y desenvolverse con éxito en la vida cotidiana
dentro y fuera de la comunidad terapéutica.
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