1.
¿Cómo puedo saber que un hijo/a está
consumiendo drogas?
Existen varios indicadores
que pueden darnos una idea de cuándo una
persona está consumiendo drogas. Algunos
de ellos son síntomas físicos, variables
según el tipo de sustancia consumida (ojos
rojos, sueño excesivo, no poder dormir, adelgazar
en poco tiempo, tensión en las mandíbulas,
...).
Otros síntomas más referidos con las
conductas de las personas que consumen drogas suelen
ser: cambios bruscos de comportamiento, volverse
demasiado irascible o susceptible, gastos desmesurados,
robos, pillarle con sustancias, comentarios de personas
allegadas referidas al consumo de dicha persona,
salir con personas que consumen drogas, pérdida
de actividades e intereses...
Todos ellos, por sí solos, no aseguran que
la persona esté consumiendo. Sin embargo,
en la medida en que aparecen en mayor número,
y cuantos más de ellos se suman, es más
probable que exista un consumo.
2.
¿Qué puedo hacer cuando tengo sospechas
de que mi hijo/a está consumiendo drogas?
Ante la existencia
de indicios o datos que hacen pensar en un consumo
de drogas, es importante hablar con claridad con
la persona afectada,, afrontando la situación
y dándole a conocer las razones por las que
existe dicha sospecha. Es conveniente preguntarle
abiertamente por lo que está ocurriendo,
dándole pie a expresarse.
Es más efectivo actuar mostrando preocupación,
más que utilizar el reproche o la bronca
como estrategia, ya que estos últimos sólo
dan pie a empeorar la situación. Esto no
significa que haya que ser permisivo con ella, ya
que es importante mantener una postura firme y coherente
ante el consumo, en función del problema
detectado.
3.
Si una persona fuma porros, ¿significa que
está enganchada a ellos?
No necesariamente,
ya que existen muchas formas o patrones de consumo,
según cómo sea la frecuencia de consumo
(experimental, esporádica, habitual, continua,
diaria...) y de otras circunstancias de la persona
o del entorno de la misma. Cuanta mayor sea la frecuencia
de consumo y mayor número de factores de
riesgo se den en ese consumo, más alto será
el riesgo de que el consumo sea problemático.
En el caso de los porros o cannabis, existe una
dependencia funcional de los mismos cuando es consumido
con frecuencia, siendo necesario estar bajo sus
efectos para hacer determinadas cosas cotidianas.
En el caso de consumos elevados, pueden padecerse
síntomas de abstinencia, sobre todo de tipo
psicológico.
4.
¿Son lo mismo los porros, hachís,
marihuana o las rayas?
Porros
se les llama a los cigarrillos hechos a mano, con
papel de fumar, que se hacen con mezcla de tabaco
y hachís o marihuana. Estos últimos
proceden de una planta que se llama cannabis
sativa, que es un tipo de cáñamo.
Aunque su aspecto es muy diferente, la marihuana
son las hojas de esa planta secas y trituradas,
de color verde. El hachís es la resina aceitosa
comprimida de color marrón (parecido al starlux).
El componente común que es el responsable
de los efectos se llama thc, el mismo en los dos.
Rayas se llama a la forma de consumir
cocaína o speed, que suelen presentarse en
polvos, más o menos blancos. Al estar la
sustancia en forma de polvo se agrupa en pequeños
montoncitos alargados-rayas- que después
se esnifan o aspiran por la nariz.
5.
Si un joven consume drogas, ¿significa que
no tiene información, que no conoce sus peligros?
No necesariamente.
La información sobre los efectos y riesgos
del consumo de las diferentes sustancias en necesaria
para prevenir los problemas, pero no es suficiente
para evitar el consumo y los problemas derivados.
Puede ocurrir que, a pesar de conocer dichos efectos
y riesgos, un joven decida consumir, debido a los
efectos positivos que obtiene para él
dicho consumo.
Por ello, una labor de prevención debe incluir
la información sobre las sustancias, pero
ir más allá de dicha información.
6.
¿A quién puedo acudir si creo que
alguien cercano tiene algún problema relacionado
con las drogas?
Pueden ser de ayuda
personas del propio entorno normal del adolescente
o de la familia que tengan información y
recursos para ayudar a abordar el problema. Por
ejemplo, profesores o el orientador del centro escolar,
educadores o trabajadores sociales del barrio, profesionales
sanitarios, etc.
En cualquier caso, es aconsejable el asesoramiento
con personas o centros especializados en abordar
problemas de consumo de drogas en jóvenes.
Suspertu es un centro apropiado para consultar o
pedir apoyo en situaciones de sospecha o evidencia
de consumos problemáticos. Basta con llamar
al 948291865 y pedir una cita.
7.
¿En qué consiste el trabajo que se
hace en Suspertu?
El trabajo que se
realiza en Suspertu está encaminado a lograr
fortalecer los factores de protección y minimizar
los factores de riesgo que cada adolescente tiene.
(Ver pagina principal)
Para ello, y fundamentalmente mediante entrevistas
individuales, tanto con el/ la adolescente como
paralelamente con su familia, se identifican dichos
factores y se le acompaña en dicho proceso
de cara a mejorar su calidad de vida y a minimizar
los problemas detectados en el inicio del proceso.
Además de las entrevistas, hay otras actividades
posibles para lograr dicho objetivo (grupos de jóvenes,
Escuela de Madres y Padres, actividades de ocio,
encuentros familiares...).
8.
Si vamos a Suspertu, ¿tenemos que ir juntos
los padres y el hijo/a?
Dado el método
de trabajo en Suspertu, es necesario hacer un proceso
paralelo con el joven y sus familiares de referencia.
Por ello se pide que se impliquen en el proceso
tanto uno como los otros.
Sin embargo, el trabajo se hace por separado, siendo
independientes las actividades realizadas con cada
joven y las de su familia. El calendario de entrevistas
y el educador que les atiende son independientes,
para así favorecer un clima de confianza
con ambos, garantizándoles además
la confidencialidad de cuanto se vaya hablando.
9. ¿Es imprescindible
el papel de los padres o familiares cercanos en
el proceso en Suspertu?
La experiencia nos
dice que la implicación de los padres y madres
es fundamental para que el proceso seguido en Suspertu
termine con una mejora sustancial de la situación
problemática inicial. De ahí nuestra
petición a las familias de los jóvenes
de implicarse activamente en el proceso en Suspertu.
Está comprobado que los cambios que se dan
en los adolescentes, a partir de una situación
problemática, dependen en gran medida de
la actitud e implicación de sus padres en
su proceso. El aprendizaje en el manejo de las propias
habilidades de los padres, así como la adecuada
supervisión de los mismos, resultan fundamentales.
10.
¿Es la familia la culpable de que un joven
consuma drogas?
A veces los padres
tienden a culpabilizarse, cuando aparece un problema
de consumo de sustancias en el/la hijo/a. Es importante
no alimentar dicho sentimiento de culpa, ya que
los problemas derivados del consumo de drogas dependen
de varios factores que interactúan, y no
sólo del papel de los padres.
Por ello no es adecuado hablar de culpa.
Existen factores de riesgo en diferentes áreas
(personal, escolar, laboral, social, ocio, ...),
además de en el área familiar, que
son los que al sumarse aumentan la probabilidad
de problemas derivados del consumo.
11.
¿Puede una persona fumar porros, y que esto
no le afecte a su vida?
El grado de afectación
que una persona tenga derivado del consumo de una
o varias drogas, depende de fundamentalmente de
tres tipos de variables: referidas a la sustancia
(tipo, pureza, cantidad, frecuencia...), a la propia
persona (edad, desarrollo personal, recursos, situación
afectiva...) y al contexto o situación del
consumo (solo o acompañado, en qué
momentos, ...). Es necesario tener en cuenta todos
ellos para valorar en qué medida un tipo
de consumo está afectando a una persona.
En el caso de los porros, y en población
todavía adolescente, existe un riesgo importante
debido a la propia edad y momento evolutivo, ya
que algunos de los efectos propios del cannabis
interfieren con el adecuado desarrollo de la persona.
Es habitual en adolescentes el consumo de cannabis
asociado a un menor rendimiento escolar, pérdida
de intereses y actividades propios de su edad, un
adormecimiento y bajo tono vital...
12.
Mi hijo me dice que los porros no tienen peligro,
y que incluso se utilizan para curar enfermedades.
¿Es esto cierto?
El consumo de cannabis
tiene un efecto depresor y perturbador, es decir,
interfiere en el sistema nervioso central produciendo
una mayor relajación y menor tono vital,
así como alteraciones sobre diversas funciones
(estado de ánimo, percepción espacio-temporal,
desinhibición, alucinaciones...). Los riesgos
de su consumo derivan de ambos efectos.
Existen estudios, cada vez en mayor número
que indican que el THC, principio activo que contienen
los porros, puede ser terapéutico en el tratamiento
de ciertas enfermedades. La mayor parte de ellos
todavía están en proceso, y la aplicación
para dichas enfermedades está en sus fases
iniciales. En cualquier caso, es importante saber
que sólo es efectivo de modo controlado,
en las dosis y pautas médicas correctas,
y bajo la supervisión de un especialista,
y sólo en determinadas enfermedades.
Por ello este hecho nunca puede ser un argumento
para justificar un consumo incontrolado o indiscriminado,
ya que es necesario tener en cuenta los efectos
ya descritos.
13.
¿Cómo son los jóvenes que acuden
a Suspertu? ¿Desestructurados, marginales...?
Los jóvenes
que acuden a Suspertu no tienen nada que ver con
el perfil tradicional de consumidores de drogas
(drogadictos, desestructurados, marginales, muy
problematizados...). El abanico de usuarios de Suspertu
es muy amplio, ya que alcanza por igual a jóvenes
de diferentes clases sociales, y de diferentes ámbitos,
así como a consumidores de drogas diversas.
Podemos hablar de un perfil amplio de usuarios de
nuestro servicio. Unificando los datos de personas
atendidas, la mayoría correspondería
a un perfil de joven varón, entre 14 y 21
años, estudiante, consumidor diario de cannabis
y/o de fin de semana de estimulantes, con una estructura
familiar normal.
Dada la gran variabilidad de las personas atendidas,
el enfoque de trabajo con cada persona es totalmente
individualizado.